Es primordial firmar Escazú, la no firma de este documento va en la dirección contraria al control del cambio climático y de los compromisos internacionales de protección de la biodiversidad y a los derechos humanos de vivir en un medio ambiente sano y libre de contaminación. Se deben cumplir los cambios del Chile que despertó, dónde se espera una nueva relación entre el Estado, la sociedad y los ecosistemas en que estamos inmersos.

 

 

Chile es un país con un territorio de gran valor en biodiversidad y belleza, contando con diversos ecosistemas maravillosos en lo material y espiritual, siendo estos soportes estructurales de las actividades y las culturas que conforman el país.

 Todo esto se encuentra en constante amenaza por un modelo político-económico extractivista, montado sobre políticas sin visión sistémica ni planificación, ni consistencia sustentable futura. Así, tenemos escasa proactividad en nuestra legislación ambiental, con uso indiscriminado de la Naturaleza, realizado en distintas formas de concesión hacia privados que financian la política, tanto a los cargos de representación popular, así como a los altos cargos públicos. Esto ha generado enormes fortunas particulares, en base a la desigualdad social de las crisis ambientales provocadas a lo largo de todo el territorio nacional.

Escazú es un acuerdo de acceso a la información, la participación ciudadana y acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe, es el primer acuerdo en materia ambiental que establece también protección de los defensores ambientales.

Este acuerdo permitirá enfrentar con acciones sólidas los conflictos ambientales y nuevas iniciativas de desarrollo con participación ciudadana real.

Asegurando a las personas el acceso a la información ambiental, se garantiza su participación informada para la toma de decisiones y con esto también se fortalece la institucionalidad, democratizando la justicia ambiental y no afectando en ningún caso la soberanía del Estado de Chile.

Cada chileno tiene derecho a saber y conocer acerca de la información del entorno en que se encuentra o que desee consultar, y debe tener acceso a estudios técnicos públicos y privados que estén en poder del Estado. Y el Estado debe esmerarse de contar con información relevante, ordenada, oportuna, regulada y comprensible.

Se debe contar con información de relevancia que tenga impacto en el medio ambiente, tales como: las áreas de explotación de ecosistemas, áreas saturadas, principales orígenes de la contaminación, quién las provoca y cuáles son los elementos y compuestos químicos a los que los ciudadanos se exponen.

Se debe contar con transparencia en la documentación de concesiones, licitaciones, declaraciones o estudios de impacto ambiental, Normativas generales o especiales, programas de manejo, decretos, planes de ordenamiento territorial, conflictos de intereses público/privados, políticas y decisiones territoriales.

La crisis social es ambiental y Escazú reacciona ante la vulneración de derechos o daño al entorno, permitiendo el acceso a la justicia ambiental. Derechos que en Chile están siendo vulnerados días a día, como por ejemplo del acceso al agua en cantidad y calidad en Petorca y en otros lugares, contaminación por metales pesados en Antofagasta y Arica, por gases tóxicos Quintero y Puchuncaví, daño irreparable a ecosistemas de humedales en Puerto Montt, Valdivia, Batuco, Concepción y otras provincias, daño a bosques en la Araucanía, el Panul en Peñalolén, etc. Centros de cultivos de salmoneras, concesiones pesqueras, minería avasalladora con tremendos pasivos ambientales como los relaves, etc.

Es primordial firmar Escazú, la no firma de este documento va en la dirección contraria al control del cambio climático y de los compromisos internacionales de protección de la biodiversidad y a los derechos humanos de vivir en un medio ambiente sano y libre de contaminación. Se deben cumplir los cambios del Chile que despertó, dónde se espera una nueva relación entre el Estado, la sociedad y los ecosistemas en que estamos inmersos. No se puede dar la espalda y dejar fuera a los chilenos, y negar los hechos y amenazas que viven día a día los habitantes por malas decisiones.

Firmar Escazú hoy es primordial también para darles voz a las personas en igualdad de condiciones que las corporaciones, con derechos de participación real y concreta a los chilenos para las decisiones como país. El Estado somos todos, donde la interdependencia de la protección es para construir una visión sistémica y enfrentar así un futuro sustentable.

Eduardo Acuña
Presidente Fundación Batuco Sustentable
Red Pluri Nacional de Humedales

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